Carlos Lima, de 40 años, es uno de los pacientes con hemofilia B que protestó en Arequipa por la falta del factor IX en EsSalud, medicamento esencial para evitar hemorragias internas y complicaciones graves. Según denunció, lleva meses sin recibir el tratamiento de manera regular y solo pudo volver a caminar parcialmente gracias a cuatro dosis prestadas por el Minsa. Pacientes asegurados realizaron un plantón para exigir una solución inmediata en el Hospital Carlos Alberto Seguín Escobedo.
La hemofilia B es una enfermedad que impide una coagulación adecuada por deficiencia del factor IX. Sin este medicamento, cualquier golpe, herida o sangrado interno puede convertirse en una emergencia. Lima explicó que el factor permite controlar la coagulación y evitar que una lesión termine en una complicación mayor. Por eso, sostuvo que la falta del tratamiento no es un problema administrativo, sino una amenaza directa para la vida de los pacientes.
El impacto en su vida diaria ha sido severo. Carlos contó que dejó de trabajar porque no puede moverse con normalidad, acumuló deudas y tuvo que vender algunas pertenencias para sostener a su familia. También señaló que tiene hijas que alimentar y que la incertidumbre se ha vuelto parte de su rutina. Su caso refleja cómo el desabastecimiento de medicamentos no solo deteriora la salud, sino que destruye ingresos, autonomía y estabilidad familiar.
El paciente cuestionó que EsSalud atribuya la falta del factor IX a una escasez internacional, mientras el Minsa sí mantiene tratamiento para sus pacientes y ahora gestiona una compra masiva del medicamento. El Ministerio de Salud informó que invitó a EsSalud a sumarse a una adquisición corporativa de factor IX para garantizar acceso oportuno a personas con hemofilia B en el país.
EsSalud informó que concretó una compra internacional de factor IX para garantizar tratamiento durante los próximos 12 meses y superar la escasez derivada de una baja producción global. Sin embargo, para Carlos Lima y otros pacientes, la respuesta solo será real cuando el medicamento llegue de forma regular a cada asegurado. En enfermedades como la hemofilia, el tiempo no se mide en trámites: se mide en riesgo, dolor y vidas que no pueden seguir esperando.



