Flora Tristán queda vacía tras desborde de torrentera Chullo

A más de dos meses del desborde de la torrentera Chullo, el complejo habitacional Flora Tristán enfrenta una emergencia silenciosa: cerca del 70 % de las familias afectadas habría dejado sus viviendas por miedo, daños estructurales y falta de servicios básicos. Según la vecina Isabel Figueroa, de 45 departamentos alcanzados por el huaico, al menos 30 quedaron desocupados o fueron abandonados temporalmente por propietarios e inquilinos.

La emergencia comenzó tras las lluvias de febrero, cuando la torrentera Chullo arrastró agua, piedras y lodo hacia zonas urbanas de Arequipa. La Municipalidad Provincial de Arequipa informó que se identificaron aproximadamente 100 toneladas de arena, tierra y barro acumuladas principalmente en Flora Tristán y la avenida Metropolitana, mientras se desplegaba maquinaria para retirar material y encauzar provisionalmente la torrentera.

Pero para los vecinos, la etapa más dura empezó después del retiro inicial del lodo. Isabel Figueroa describe Flora Tristán como una zona “desolada”, con viviendas inhabitables, polvo permanente, sumideros bloqueados por arena, falta de agua, luz y desagüe. En su propio departamento, una tubería rota durante labores de recuperación volvió a inundar la vivienda con unos 30 centímetros de agua, obligándola a retirar el líquido con baldes mientras esperaba atención de Defensa Civil y Sedapar.

El abandono de los departamentos también abrió otro problema: la inseguridad. Figueroa contó que tuvo que tapear ventanas con ladrillos para evitar que desconocidos ingresaran a los inmuebles vacíos. Aunque reconoce que hubo apoyo durante los primeros días de la emergencia, cuestiona que la ayuda haya disminuido cuando el caso pasó de la respuesta inmediata a la rehabilitación, pese a que los vecinos siguen tributando y viviendo entre daños, humedad y riesgo sanitario.

La Contraloría ya había advertido que la descolmatación de la torrentera Chullo era insuficiente y que la presencia de material en el cauce podía generar nuevos desbordes o huaicos ante lluvias similares a las registradas en febrero. Flora Tristán muestra que una emergencia no termina cuando baja el agua: termina cuando las familias pueden volver con seguridad, servicios y dignidad. Mientras 30 hogares sigan fuera de sus viviendas, el saldo del huaico seguirá siendo humano, social y urbano.

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