La renovación de la directiva de la Cámara de Comercio e Industria de Arequipa quedó marcada por una denuncia de presunta interferencia en la jornada electoral. Carlos Fernández, presidente del gremio, sostuvo que durante la votación se buscó influir en los asociados con mensajes orientados a promover el voto en blanco y desacreditar el proceso.
Los comicios internos se realizaron el 8 de abril en la sede institucional de Yanahuara para definir al Consejo Directivo 2026-2027. La elección llegaba ya con un clima de atención interna, luego de que la Cámara informara semanas antes la recomposición de su Comité Electoral tras la renuncia de uno de sus integrantes.
Según Fernández, las personas observadas permanecieron dentro de las instalaciones conversando con asociados que acudían a sufragar. Estas acciones habrían tenido como objetivo sembrar dudas sobre la validez de la elección e inducir a los votantes a emitir un sufragio en blanco o consignar la palabra “fraude” en la cédula.
La denuncia apunta al entorno de la ex candidata Nitza Huaco, quien había intentado participar en la contienda con la lista “Cámara somos todos”. La actual directiva sostiene que su postulación fue retirada por no cumplir los requisitos exigidos en el estatuto, una versión con la que Fernández rechazó que se hubieran cambiado reglas o modificado el reglamento para impedir su participación.
En ese punto, el presidente de la Cámara insistió en que cada comité sectorial debe estar representado por un asociado inscrito en el área correspondiente. Bajo ese criterio, defendió que la exclusión respondió a disposiciones estatutarias vigentes y no a una maniobra orientada a bloquear una candidatura en particular.
La controversia adquirió mayor repercusión porque el episodio se produjo en plena jornada electoral, cuando el gremio debía concentrarse en una votación ordenada y sin presiones externas. Desde la conducción de la institución, la crítica central es que cualquier discrepancia debió ser canalizada por las vías formales y no mediante acciones que, según la denuncia, buscaban tensionar el proceso.
Más allá del resultado final, el hecho dejó bajo cuestionamiento la conducta asumida tras la salida de la ex candidata de la contienda. Si se confirma que existió una campaña para desalentar el voto o instalar sospechas sin sustento durante la elección, el episodio no podrá leerse solo como una diferencia interna, sino como un intento de perturbar una decisión que correspondía exclusivamente a los asociados y al Comité Electoral.


